Impulse Business Consulting: Nuestra razón de ser

El éxito de toda organización -empresa, entidad o institución- en la creación y crecimiento del valor global de sus actividades y negocios se basa en un capital de conocimientos y unas competencias esenciales que le permitan satisfacer mejor que nadie las necesidades de sus clientes, diferenciándose claramente de las demás organizaciones en su oferta de productos y servicios.

En la actualidad, la rápida evolución de la innovación y de su difusión convierte a este proceso de excelencia en una dinámica en la que la empresa de éxito crea y renueva constantemente su ventaja competitiva, lo que le permite mantener su diferenciación frente a sus competidores. Con esta finalidad, la gestión del conocimiento adquiere un papel crucial.

Como consecuencia, la organización requiere de una comunicación global 360º, donde el papel de la comunicación corporativa es cada vez más importante.  Es a través de ella que se hace posible vincular a los clientes -y también a los públicos y colectivos clave con los que se relaciona-, mediante la expresión de la personalidad de la empresa y de sus valores intrínsecos, al mismo tiempo que le permite poner en relieve esta diferenciación para convertirla en experiencia de máxima satisfacción que fideliza. Esto se traduce en la potenciación de sus actividades y negocios y como resultado, en un aumento de su valor global.

En el mundo actual, además de los cambios que se han producido en el panorama de los medios de comunicación tradicionales, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación permiten un nuevo protagonismo en el proceso de comunicación a todos los integrantes de una empresa, que sobre todo a través de las redes sociales, pueden convertirse en portavoces de la organización –tanto para bien como para mal.

Esto afecta no solamente a los directivos y a todos los empleados, que poseen un gran potencial de credibilidad, sino también a numerosos públicos y colectivos clave como stakeholders, influencers, decision makers y líderes de opinión. Se debe considerar siempre el papel previsible que puedan llegar a  tener en tanto que portavoces, ya que actuarán sin que se requiera su designación para ello.

Es de vital importancia, por lo tanto, que todos estos portavoces, sin menoscabo de su independencia de criterio, estén alineados con la organización y expresen su personalidad, su cultura y los valores que la caracterizan, así como su aportación al interés general que legitima su existencia.

El empoderamiento – empowerment– es la técnica de reforzar a organizaciones y personas a través de la comunicación, legitimar sus liderazgos y posicionar conceptualmente sus proyectos, productos, servicios y marcas. Por consiguiente, diseñar por parte de las organizaciones un plan de comunicación y gestión del conocimiento para conseguir el empowerment de estos portavoces potenciales, es el camino imprescindible para conseguir su deseable alineamiento con la organización. Esto se hace posible a través de una gestión ordenada y precisa de los procesos de comunicación, buscando siempre la deseada simetría.

De esta manera, se posibilita mejorar el conocimiento y el reconocimiento, tanto en el interior -comunicación interna, cultura corporativa, etc.- como en el entorno exterior de la organización. También permite mejorar la efectividad en la consecución de sus objetivos como organización y el consiguiente incremento de su valor global. Además del valor económico, también se refuerza el valor social, ya que se facilita el desarrollo de la necesaria actividad persuasiva de las organizaciones, especialmente en la dimensión que las vincula al interés general, incrementándose así el reconocimiento entre los públicos y colectivos clave, y en la sociedad en general. Aunque no se debe olvidar nunca la necesidad de coherencia entre las promesas de la cultura corporativa, por una parte, y la actuación real de la organización, por otra.

Así mismo, la creciente rapidez de la dinámica en la que se encuentran inmersas las organizaciones, en todos los ámbitos y mercados, requiere una monitorización constante del desempeño de sus actividades y negocios. Es vital un diagnóstico a tiempo de la estrategia más recomendable a través de la evaluación de los retos a los que se enfrentan.

Se requiere acertar en la manera de enfocarlos para convertirlos en nuevas oportunidades que permitan maximizar el valor global de la organización: lanzamiento de nuevas actividades y negocios, adopción de nuevas tecnologías,  reestructuraciones, procesos de internacionalización, captación de financiación, fusiones y adquisiciones, procesos de sucesión y cambios de gestión, venta total o parcial, etc.

Por último, -y no por esta razón menos importante-, hay que recordar de nuevo que todo ello debe implementarse con la consiguiente estrategia de comunicación 360ª, de acuerdo con la situación actual creada por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. No se deben olvidar las crecientes exigencias sociales derivadas de un entorno caracterizado por una demanda cada vez mayor de transparencia y de simetría en la comunicación, impulsada por estas mismas tecnologías.

Carlos Cascante-Serratosa
Managing Partner

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